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Vuelta a casa sin abrazos, pero con la satisfacción del deber cumplido

El cabo Oliver, siendo recibido por sus padres en la barriada de San Cristóbal // Pedro Chito

El cabo Oliver, siendo recibido por sus padres en la barriada de San Cristóbal // Pedro Chito

El segundo grupo de legionarios de Ronda desplegados durante casi cinco meses en Mali ya se encuentra en nuestra ciudad

17 Apr 2020 - 23:33 // Charry TV Noticias

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La vuelta a casa del cabo Oliver // CharryTV

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Llegada a la estación de autobuses de los legionarios de Ronda // Pedro Chito
Llegada a la estación de autobuses de los legionarios de Ronda // Pedro Chito

Recibimiento al cabo Oliver en la calle Jesús González de la Torre, en la barriada de La Feria // Pedro Chito
Recibimiento al cabo Oliver en la calle Jesús González de la Torre, en la barriada de La Feria // Pedro Chito

Manuela, en los brazos de Rocío, que señala en dirección a su pareja  // Pedro Chito
Manuela, en los brazos de Rocío, que señala en dirección a su pareja // Pedro Chito

Manolo Guerrero

El regreso después de varios meses en zona de operaciones es el momento más esperado de una misión, sobre todo para las familias. La tranquilidad de ver a alguien de tu sangre o tu círculo de amigos volver a su ciudad, a su casa, sano y salvo y con la satisfacción del deber cumplido. 

Gente joven en su mayoría, con un sueldo de currante, que asume sin quejas pasar seis meses lejos de los suyos en lugares que jamás pensó que visitaría y donde la pobreza y los conflictos de diversa índole, en Mali principalmente la amenaza terrorista, te hacen descender a la tierra y valorar lo que tienes al ver las condiciones en las que vive una familia en un poblado alejado de toda civilización o cómo lo primero que te encuentras al salir de la base de Koulikoro es a un niño de 10 años, descalzo y con una vara en la mano, guiando una carreta con dos burros antes de pescar arena del río Níger hasta que el sol se esconda, con temperaturas superiores a los 40º.  

El militar español, además, tiene una capacidad para empatizar con la sociedad civil de Mali, Líbano, Irak, Afganistán o Somalia que lo diferencia de soldados de otras nacionalidades. Existe mucha verdad en las relaciones humanas y los locales lo perciben rápidamente. 

Esta semana una parte del Grupo Táctico Millán-Astray, con mayoría de efectivos de la Xª Bandera del 4º Tercio de La Legión, ha culminado su labor en EUTM-Mali XV. Antes de tiempo, ya que el regreso estaba programado para mediados de mayo y ha tenido que adelantarse por la llegada del COVID-19 a un continente tan azotado como el africano y a un país, Mali, sin apenas medios sanitarios y donde el 36% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Ayer llegaron los primeros 13 legionarios de Ronda y hoy lo han hecho otros 22 (el resto lo hará en los próximos días). El recibimiento no ha sido el de costumbre. Calles desiertas, la única luz de las farolas y los faros del autobús que los transportaba y legionarios con mascarilla y guantes cargados con el petate y la mochila después de llegar a Málaga en un vuelo directo desde Bamako. 

Faltaban el ruido de los niños, las lágrimas de los familiares, las pancartas de bienvenida y, sobre todo, los abrazos. Ese momento que muestra tanta verdad y que acompaña a un legionario y los suyos en una salida, un regreso y un reencuentro. 

Pero, aún sin el calor del contacto humano, volver de zona de operaciones siempre es especial y hemos acompañado al cabo Oliver a casa de sus padres, a decir "ya estoy aquí" ante las miradas de emoción de Rosi, su madre y del teniente Oliver, un padre orgulloso de su Chiqui y cuyos valores como persona hacen entender rápidamente los motivos por los que La Legión se ha consolidado en los últimos años como parte indispensable de Ronda.

Unos minutos después en la barriada de La Feria, casi a las once de la noche, los balcones de la calle Jesús González de la Torre se llenaban de vida como cualquier tarde para el aplauso sanitario. Banderas de España, emblemas de La Legión, pancartas de bienvenida, música en directo, vecinos jaleando al legionario que va a reencontrarse con su familia y, en un primero, Rocío y su niña Manuela, con apenas unos meses y sin ser consciente de lo que pasa a su alrededor, esperando al cabo Oliver. 

No ha sido una misión al uso, no ha durado lo que tenía que durar y en el regreso han faltado los abrazos. Pero sí se ha demostrado de nuevo que, pese a pandemias y confinamiento, La Legión y su gente es especial. Bienvenidos de nuevo a casa. 

Comentarios

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Susana
Realmente nuestros soldados son muy grandes.
Cuando van a una misión acatan órdenes con mucho orgulloso.
Sin saber que les espera..
Luchan por una causa,luchan por su país, así estamos orgullosos
De todos ellos. Por qué son muy grandes cada uno de ellos
19 Apr 2020 - 18:54
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