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Ronda muestra sus respetos al Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor

Nazarenos de fila y en el centro, el Senatus  // Juandi Velasco

Nazarenos de fila y en el centro, el Senatus // Juandi Velasco

Penumbra, recogimiento y sobriedad para cerrar un Miércoles Santo marcado por el buen tiempo

29 Mar 2018 - 02:17 // Charry TV Noticias

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El Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor, con Santa María la Mayor al fondo  // Juandi Velasco
El Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor, con Santa María la Mayor al fondo // Juandi Velasco

Uno de los siete banderines con las virtudes // Juandi Velasco
Uno de los siete banderines con las virtudes // Juandi Velasco

Un penitente de la Hermandad del Silencio, portando una cruz al hombro  // Juandi Velasco
Un penitente de la Hermandad del Silencio, portando una cruz al hombro // Juandi Velasco

La Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor ha cerrado el Miércoles Santo en Ronda con el recogimiento y la sobriedad que la caracterizan. Unos 350 hermanos han participado en la estación penitencial, que ha comenzado como suele ser costumbre con tres golpes secos en la Puerta del Obispo de Santa María la Mayor, seguidos de la exclamación: ¡Silencio!

Penumbra en el recorrido, con el único sonido de las cadenas que arrastran los hermanos penitentes, el redoble del tambor que marca el paso del trono de sus Titulares y los cantos gregorianos del grupo de capilla Sibit, del Coro Joven de Sevilla, que ha sido una de las novedades de la Hermandad del Silencio de cara a este año.

Respeto sobrecogedor del pueblo de Ronda a lo largo de todo el recorrido, entre La Ciudad y El Mercadillo, en una madrugada en la que la hermandad ha recordado a personas allegadas que nos han dejado en este último año con un crespón negro en la campana del trono. El más reciente, el padre de Diego Cañestro, Hermano Mayor de la cofradía, que fallecía hace escasos días.  

Una vez más se han visto reflejados los pecados capitales en las cruces de los penitentes con hábito negro, en contraposición a los siete banderines con las virtudes que han portado hermanos con túnica y capirote blanco. El trono del Cristo de la Sangre y la Virgen del Mayor Dolor ha vuelto a destacar por su cuidada iluminación. 

Los estrenos, en la línea de austeridad de las hermandades rondeñas en esta Semana Santa, centrados en los trabajos de conservación que se han llevado a cabo en el dorado del trono, además del dorado de la corona de espinas y las potencias del Cristo de la Sangre y el plateado de los ciriales que anteceden al trono y las varas de representación. 

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