Rafael Porras es un rondeño de adopción, ya que lleva ejerciendo su profesión como bombero en nuestra ciudad desde el año 2010. Él y Maya, una perra entrenada para la búsqueda de personas sepultadas, recibieron la llamada del Consorcio Provincial de Bomberos para formar parte del operativo que se desplazaría hasta Venezuela, para ayudar con el rescate de las víctimas tras el doble terremoto sufrido en este país.

“Te llega de sopetón. Te hacen una llamada y te preguntan si la perra está operativa para salir. Te da un vuelco al corazón, empiezas a correr, buscar pasaporte, hacer maletas…”, relata Porras. Así fue como comenzó todo, tras decir un sí rotundo a formar parte del equipo.
Un contingente compuesto por 10 bomberos de la provincia que comenzó su itinerario en Antequera, donde todos se reunieron para poner rumbo al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, a la espera de un vuelo para llegar a Caracas. Finalmente, pudieron viajar hasta Bogotá, que les sirvió de enlace para conectar con la capital de Venezuela y, finalmente, llegar hasta la Zona Cero.
Un contingente con tres equipos diferenciados con un objetivo común: rescatar a personas sepultadas entre los escombros con dispositivos como un geófono de alta frecuencia, un dron con cámara térmica o el trabajo del binomio formado por Rafael y Maya.
“Dentro de todo el caos y la devastación impacta bastante todo lo vivido. Nos enfocamos en el trabajo. El tiempo allí se pasó muy rápido. Íbamos tan centrados en lo que teníamos que hacer, que las sensaciones las hemos vivido al volver”, explica.
Una experiencia que ha tenido momentos duros, como una lesión de Maya mientras investigaba un edificio. El animal se realizó un corte la pata derecha, debajo de la almohadilla carpiana, que Porras solventó en el momento con una cura de urgencia; y que tuvieron que atender con puntos posteriormente.
Porras define la vivencia como una “sensación agridulce por no tener muchos rescates, no había euforia en el campamento base”, pero agradece la implicación que sintió por parte del pueblo venezolano, asegurando que la gente respondía muy bien a todas las indicaciones realizadas por los cuerpos de seguridad.
Sin embargo, este rondeño de adopción tiene claro que volvería a ir de tener la oportunidad, por el trabajo realizado sobre el terreno, las sensaciones vividas y la gratitud mostrada por todas las personas implicadas.







