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La faena de Aguado en el sobrero salva una Goyesca deslucida por los toros de Juan Pedro Domecq

El sevillano Pablo Aguado, instantes antes de salir por la puerta grande  // Arjona

El sevillano Pablo Aguado, instantes antes de salir por la puerta grande // Arjona

Crónica de Manuel Baena de la LXIII edición de la Tradicional Corrida Goyesca de Ronda

03 Sep 2019 - 14:30 // Charry TV Noticias

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Morante de la Puebla paseó un trofeo del segundo de su lote  // Arjona
Morante de la Puebla paseó un trofeo del segundo de su lote // Arjona

Aguado debutó en la Goyesca de Ronda  // Arjona
Aguado debutó en la Goyesca de Ronda // Arjona

Morante dedicó el segundo de su lote al líder de VOX, Santiago Abascal  // Arjona
Morante dedicó el segundo de su lote al líder de VOX, Santiago Abascal // Arjona

Manuel Baena 

LXIII CORRIDA GOYESCA, fuera de la fecha de la Feria de Pedro Romero, con lleno de no hay billetes. Tras la baja de Roca Rey entra Pablo Aguado para conformar el mano a mano con Morante. Un mano a mano que se entiende como tal y no como suele pasar en los últimos tiempos de manos a manos, que más que eso son carteles con dos matadores en lugar de con tres. Actúa de sobresaliente Simón Mijares, “El Duende”. Tarde más que calurosa que se recibe con expectación.

Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados, mansos e inválidos, siendo esta adjetivización el leitmotiv de la corrida por encima de todo lo demás. El tercio de varas fue inexistente. Se lidió por parte de Aguado el sobrero, regalo de Morante, de Domingo Hernández, que fue noble y blando.

José Antonio Morante de la Puebla, que volvía a presentarse en una corrida Goyesca con un traje de un color en la taleguilla y otro distinto en la chaqueta y el chaleco, también contaba con madroñera: Silencio, 1 oreja y pitos.

En el primero, sacó al toro a los medios con media docena de verónicas a pies juntos y una media, hizo un quite por delantales y cambió el tercio. Con la muleta lidió por fuera de las rayas de picar pero no hubo toro ni nada que hacer. Dos pinchazos con la espada.

En su segundo, las verónicas de recibo no fueron de las que nos tiene acostumbrados, hizo un quite por chicuelinas que sí, y se llega al tercer tercio tras brindar el toro. Ayudados por alto, cuatro, uno por bajo sin bajar la mano, molinete, pase del desprecio y de pecho. El toro fuera del tercio. Fue Morante el que más se llevó a los medios un toro en toda la tarde, y en este fue en el que más tiempo sonó la música exceptuando el sobrero.

Tandas largas, lentas y ofreciendo el pecho con la franela en la mano derecha. Ya entre las líneas de cal y más cerca de la querencia del toro, sigue basando la faena en la derecha y hace un cambio de mano que cruje. Al cambiar de mano el toro se va quedando aún más, vuelve a la mano derecha, destellos con un molinete y algún derechazo. Pinchazo y estocada tras aviso, una oreja.

De su último toro solo se puede mencionar la suerte de la garrocha. Al llegar el tercio de banderillas, Morante coloca en suerte al toro y su subalterno Raúl Ramírez con la garrocha fue a saltarlo. De esas cosas que solo se pueden ver en la Goyesca y con Morante cerquita. Máxima alegría en los tendidos que no llegó a ser plena pues en el momento del salto se escora el hombre a su derecha y no llega a saltar al completo por encima del burel. Luego Morante brinda al público el toro sin que sepamos qué podría haberle visto porque no parecía para brindarlo, y se acabó todo cuando intentó sacar el toro a los medios con unos pases de tirón y no hubo forma. Pitos desde antes de coger el estoque, tres pinchazos y estocada que hace guardia.

Pablo Aguado, con un traje precioso de reminiscencias al favorito de Antonio Ordóñez, blanco y azabache, aunque con un blanco de una textura más densa y las hombreras mucho más recargadas en negro: Ovación, 1 oreja y silencio; en el sobrero: 2 orejas.

A su primer toro, segundo de la tarde, lo recibe por verónicas, chicuelina y una media, para llevarlo a los medios. Y lo colocó al caballo con un galleo por chicuelinas rematado con media verónica. Volvió después de pasar por el caballo a realizar dos verónicas y una media. Brindó el toro al público pero no dio para más. Dos pinchazos en la suerte suprema.

En el siguiente suyo, una larga cambiada de rodillas en el tercio y verónicas no del todo limpias de recibo. En el tercer tercio, ayudados, el toro se le cuela, basa la faena en la derecha. Va acortando las distancias con el animal. Torea algo más largo al natural, terminando con bellos naturales de uno en uno tras unos ayudados por alto y un buen pase de pecho. Petición de oreja que es concedida tras media estocada caída.

En el último de su lote (antes del de regalo) recibe al toro pegado a tablas y lo saca al centro del ruedo en el momento más artístico y grande de la tarde. Un ramillete de once verónicas y dos medias, empezando por el pitón derecho, mecidas, lentas y esperando al toro lo indecible con las palmas de las manos. Vuelan desde las gradas del sol y del sol y sombra sombreros al ruedo. Se ciñe en unas chicuelinas, brinda a Morante, y se acaba el toro. Bronca a la ganadería mientras sigue el toro en pie. Pinchazo y casi entera.

Con el toro de regalo, que salva algo la tarde, hace un saludo capotero de más de media docena de verónicas y una revolera, mejor por el pitón derecho, y sin llegar a ser las del toro anterior. Brinda al público. Último tercio basado en la mano derecha, sin salir el toro de las rayas pintadas en el albero. Algún cambio de mano lentísimo como algún profundo pase de pecho, desplantes, pases de la firma lentísimos. Estocada trasera y petición de las dos orejas, que las corta, aunque podríamos decir que la segunda de ellas era fruto de las ganas de pasarlo bien.

Sale a hombros por la puerta grande, y cada vez se quiere ver más (si es que aún hay alguien que no lo ha visto).

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