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Ronda cierra su Feria de Pedro Romero más polémica y atípica de los últimos años

Las Damas Goyescas, un grupo de caballistas y autoridades municipales, en el Día del Caballo en el Real // CharryTV

Las Damas Goyescas, un grupo de caballistas y autoridades municipales, en el Día del Caballo en el Real // CharryTV

Se mantiene el auge moderado del Real, mientras que la Feria del Centro sigue cayendo en picado

09 Sep 2019 - 19:58 // Charry TV Noticias

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Actuación de la banda madrileña DVicio  // CharryTV
Actuación de la banda madrileña DVicio // CharryTV

Imagen del Concurso-Exhibición de Enganches en la plaza de toros de Ronda  // CharryTV
Imagen del Concurso-Exhibición de Enganches en la plaza de toros de Ronda // CharryTV

Manolo Guerrero 

Finalizó una nueva edición de la Feria de Pedro Romero, la única que existe en el país dedicada a la figura de un torero. Una Feria atípica y polémica, quizás demasiado, precisamente por los toros, ya que por primera vez la Tradicional Corrida Goyesca y los otros dos festejos que habitualmente se celebran coincidiendo con este evento, una novillada y una corrida de rejones, se adelantaron a la semana previa por decisión del empresario de la plaza, Francisco Rivera. 

Una situación que el nuevo equipo de Gobierno que integran Partido Popular y Alianza Por Ronda arrastraba de la anterior legislatura, pero que terminó de enquistarse tras un cruce de comunicados entre la Real Maestranza de Caballería (que siempre ha apoyado en este asunto al mayor de los hermanos Rivera Ordóñez) y el Ayuntamiento y que llegó a poner en peligro incluso la celebración del Concurso-Exhibición de Enganches, que tras más comunicados y después de arduas negociaciones sí se ha incluido en la semana de Feria. 

En lo que respecta a los festejos taurinos, lo cierto es que el cambio de fecha no influyó en la asistencia a la plaza a pesar del rechazo generalizado que despertó en la ciudad la decisión de Francisco Rivera. La Goyesca registró un lleno absoluto y se colgó el cartel de «no hay billetes» cinco días antes, el lunes, una situación muy poco común en las plazas españolas en unos tiempos en los que la tauromaquia está cada vez más cuestionada.

Los toros de Juan Pedro Domecq, inválidos, fueron el talón de Aquiles de una Goyesca que tenía casi todos los ingredientes necesarios para que se viviera una histórica tarde de toros. La salvó la faena de Pablo Aguado con el sobrero de Domingo Hernández. 

En la novillada sin picadores se registró media entrada, una asistencia similar a la de los años precedentes, con el hándicap del sofocante calor y el aliciente de ver en directo el debut de dos paisanos, Cayetano López y Moli de Ronda. Y en los rejones más de lo mismo, con alrededor de tres cuartos de entrada en la plaza. 

Donde sí se notó el cambio de fecha, en este caso para mal, fue en el ambiente en el centro de la ciudad, sobre todo el Sábado de Goyesca. Pese a la campaña de boicot en unas redes sociales incendiadas durante varias semanas hubo muchos curiosos que se acercaron a los aledaños de la plaza en busca de rostros famosos, aunque nada que ver con las aglomeraciones de años pasados hasta media hora antes de iniciarse el festejo, cuando los asistentes a la corrida trataban de acceder a sus localidades. 

También se ha resentido la Feria del Centro, aunque habría que analizar en qué grado han influido los toros. Solo han montado barra dos bares de la calle Lorenzo Borrego, Patatín Patatán y La Viña, pero desde hace ya bastantes años el Real parece haberle ido ganando la partida progresivamente al centro por la evolución de las peñas, por el acomodamiento y la poca evolución de algunos establecimientos y la falta de iniciativa en este sentido de los diferentes responsables municipales, de todos los signos políticos. 

El Real sigue con su crecimiento, moderado pero con paso firme. Las peñas cada vez innovan más y la mayoría ha conseguido aumentar su número de asociados a base de trabajo, actuaciones de nivel y abastecedores que ofrecen precios competitivos y buena calidad. Y eso que el nuevo recinto ferial, a pesar de ser relativamente nuevo, carece de buenas instalaciones, a lo que hay que sumar los problemas para el enganche de electricidad o similares tan habituales cada año. 

En los conciertos cara y cruz, aunque en una balanza se impone lo positivo. El del lunes de Preferia de Radiolé llenó Blas Infante, igual que las actuaciones de DVicio y Siempre Así en los aparcamientos del recinto ferial, pese a que el intenso viento del sábado no podía hacer más incómodo escuchar en directo a los sevillanos y a que Ronda siga sin tener un recinto municipal adecuado para acoger eventos multitudinarios. 

No tuvo tanta suerte Manuel Lombo, que en su espectáculo por Bambino apenas alcanzó la media entrada en el Auditorio en el único concierto de pago de la Feria (15€). Ni María Márquez en la actuación que abrió la Feria en la plaza portátil cuando todavía la Cabalgata recorría la avenida de Málaga y, tras varios cambios de ubicación por cuestiones logísticas, muchos rondeños desconocían que la coplera ya estaba cantando. 

Por otro lado, la Cabalgata fue multitudinaria, especialmente entre la Alameda y el Bar Jerez y en varios tramos de la calle La Bola, con miles de personas en las calles y muchos visitantes disfrutando del colorido de las carrozas, los pasacalles y las actuaciones de los grupos que participaron en las Galas Folklóricas Internacionales. 

También se llenó la novillada sin picadores en la plaza portátil del Real en la que tres rondeños, Miguel Ángel Ruiz, Moli de Ronda e Ignacio Candelas, lidiaron novillos de Reservatauro ataviados con trajes goyescos, aunque hubo numerosas quejas porque personas con invitaciones no pudieron acceder al recinto. 

Por último, el Concurso-Exhibición de Enganches volvió a ser un rotundo éxito, con la avenida Virgen de La Paz llena de público para contemplar los carruajes y un espectáculo único en el interior de la plaza por la belleza de los coches, los caballos y el atuendo de los participantes en un marco inigualable, el bicentenario coso de piedra rondeño.

Y, por supuesto, hay que destacar el buen hacer de las cinco Damas Goyescas y su presidenta, María Dúctor, que han puesto al servicio de los rondeños su dinero, tiempo y energía para contribuir a seguir manteniendo viva una tradición histórica; la importancia que se le ha dado al caballo, elemento indispensable en cualquier Feria andaluza y que, un año más, se hayan intentado acercar los festejos a colectivos como las personas con discapacidad intelectual de ASPRODISIS y los mayores de la Unidad de Estancia Diurna Catalina Guerrero Avilés. 

Se acabó la Feria de Pedro Romero, vuelve la rutina y los días grises sustituyen a los farolillos de colores. Por delante, un año para que la de 2020 sea mucho mejor que la que acaba de finalizar. Y para limar asperezas, que las sigue habiendo, por el bien de Ronda.

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