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El rondeño Rafael Écija reclama el cierre de clínicas de fisioterapia durante el Covid-19

El fisioterapeuta rondeño Rafael Écija argumenta que los medios higiénico-sanitarios de que disponen los profesionales de este sector son insuficientes. // Rafael Écija

El fisioterapeuta rondeño Rafael Écija argumenta que los medios higiénico-sanitarios de que disponen los profesionales de este sector son insuficientes. // Rafael Écija

El fisioterapeuta se une a la reivindicación del Consejo General de Colegios de Fisioterapia de España que aduce la inseguridad de los profesionales del sector

23 Mar 2020 - 19:20 // Charry TV Noticias

María José García

El rondeño Rafael Écija es uno de los fisioterapeutas que ha manifestado su apoyo expreso a la reivindicación del Consejo General de Colegios de Fisioterapia de España, para que el Ministerio de Sanidad decrete por ley el cierre de las clínicas privadas de fisioterapia, ante la inseguridad a la que se exponen los profesionales del sector en el desempeño de su trabajo.

“El problema que tenemos es que no estamos obligados a cerrar rigiéndonos por lo que dice el Real Decreto original y su modificación, por lo tanto si lo hacemos es bajo nuestra responsabilidad o criterio” denuncia Écija, que trabaja en una clínica de fisioterapia de Granada. 

“Nosotros no tenemos medios suficientes para cumplir las medidas higiénico-sanitarias necesarias para no contagiar al paciente, ni a nosotros mismos. Nuestra profesión es un vehículo de contagio enorme, según estudios publicados, somos el cuarto vehículo de contagio mayor”, señala el rondeño.

Son varios los argumentos que demuestran que el ejercicio de la fisioterapia implica un importante riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores, como expone Écija: “La mayoría de los tratamientos que se realizan en una clínica de fisioterapia son a menos de 30 cm de la persona, hay contacto directo con la misma y contacto en lugares de secreción como puede ser la boca. El material que se usa y las salas usadas deben ser limpiadas a fondo, e insisto, es inviable y para nada seguro”.

“Nosotros cerramos el sábado, ya que ese día sólo teníamos a un compañero que pudo ir desinfectando sala a sala, con los pocos pacientes que tenía, pero pensamos en cerrar antes, ya que no dábamos abasto con las desinfecciones, con los pocos medios que contábamos”, sostiene el fisioterapeuta.

El pasado viernes, el Consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, dio a conocer, entre otras medidas cautelares relativas al ámbito sanitario para evitar la propagación del coronavirus, que “los tratamientos ambulatorios de fisioterapia” quedaban aplazados, así como el decreto para el cierre de las clínicas de este ámbito en Andalucía.

Mientras tanto, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía ha emplazado a dicha consejería, en un escrito hecho público el pasado martes, a que únicamente se mantenga el servicio de fisioterapia “en el ámbito hospitalario y para las patologías donde la actuación del fisioterapeuta sea fundamental en la evolución del paciente”.

En otro orden de cosas, lo que inquieta a los fisioterapeutas, al igual que a otros profesionales sanitarios afectados -odontólogos, podólogos, psicólogos, nutricionistas, etc.- es la economía.

Temen que, al no decretarse el cierre oficial de estas clínicas privadas, el gobierno central no contemple el emprendimiento de ayudas económicas específicas que palien las grandes pérdidas que en los últimos días ya experimentan compañías y trabajadores particulares, como consecuencia de la crisis del coronavirus.

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