
Hay historias que demuestran que el camino hacia una meta no siempre es el más corto. La de Cristina Sánchez es una de ellas. Después de 13 años de esfuerzo, siete pruebas de acceso a la universidad, un ciclo formativo, el grado en Enfermería y muchas horas de estudio compaginadas con el trabajo, ha conseguido graduarse en Medicina, su objetivo principal. Ahora afronta el reto preparar el examen MIR, que realizará en enero de 2027.
Su vocación estuvo clara desde el principio. Al terminar Bachillerato en 2013 no consiguió la nota necesaria para acceder a Medicina, pero nunca renunció a ese objetivo. “Yo quería ser médica. La Enfermería me encanta, pero siempre tenía esa espinita clavada”, recuerda.
Lejos de pensar en abandonar, decidió seguir formándose. Estudió un ciclo superior de Dietética y Nutrición, se graduó en Enfermería y, mientras trabajaba, volvió a presentarse a la Selectividad una y otra vez. Fueron siete intentos hasta conseguir la nota que necesitaba para entrar en la carrera que siempre había soñado.
No fue un proceso sencillo. La joven rondeña reconoce que durante esos años convivió con la ansiedad y con la sensación de ver cómo otras personas avanzaban mientras ella seguía luchando por el mismo objetivo. “Ha habido momentos en los que he querido tirar la toalla”, admite. Sin embargo, destaca que el apoyo de sus padres, sus amigos y sus compañeros de trabajo fue vital para no rendirse.
Durante los años de universidad tuvo que compatibilizar las clases con su trabajo como enfermera, un hecho que hizo todavía más difícil el camino. Muchas noches de guardia terminaban con los apuntes sobre la mesa para aprovechar cualquier momento de tranquilidad y seguir estudiando. “El descanso era muy poco”, recuerda.

Pese al esfuerzo, asegura que la experiencia como enfermera marcará su futuro como médica. Considera que el contacto directo con los pacientes le ha permitido aprender lo humano de su profesión, una enseñanza que llevará consigo durante toda su carrera como médica.
Uno de los momentos más emocionantes llegó el día en que consultó la nota definitiva que le permitía acceder a Medicina. Tras años de intentos, sintió “una paz” que todavía recuerda con emoción. “Después de tanto tiempo, lo he conseguido”, recuerda.
Hoy, ya graduada, dedica prácticamente todo su día a preparar el MIR. Estudia por las mañanas, va a clases por la tarde y continúa repasando hasta finalizar el día. Reconoce que es una preparación exigente y que hay momentos en las que el ánimo flaquea, aunque afronta esta nueva etapa con ilusión.
Aún no tiene claro qué especialidad elegirá en el futuro, aunque asegura que haber llegado hasta este punto ya supone una victoria personal. “Cualquier especialidad me va a hacer feliz”, afirma.
Después de un recorrido lleno de obstáculos, Cristina resume estos 13 años en dos palabras: “Constancia y perseverancia”. Y deja una reflexión que resume su propia historia: “Nunca os rindáis. No es fácil, pero si luchas por lo que quieres y eres constante, al final todo tiene su recompensa”.







