A pocos días de subirse al escenario del Teatro Municipal Vicente Espinel, Pablo Herrera vive con intensidad las horas previas a uno de los momentos más importantes de su vida cofrade, el pregón de la Semana Santa de Ronda. Con el texto ya cerrado desde hace semanas, el pregonero afronta la recta final “con muchas ganas, mucha ilusión y muy contento” por el trabajo realizado.
Herrera reconoce que el nombramiento, que le fue propuesto el pasado verano, le cogió por sorpresa. “Siempre había relacionado la figura del pregonero con alguien de más edad y experiencia”, explica. Sin embargo, aceptó sin dudarlo y desde entonces inició un proceso creativo que comenzó a tomar forma desde los primeros meses, hasta quedar prácticamente definido tras la Navidad.
El pregón, según adelanta, tendrá un carácter personal y un enfoque distinto a lo habitual. Pensado como una historia con una gran presencia del verso, buscará conectar emocionalmente con el público y transmitir un mensaje de fondo. “Quiero que vaya más allá de lo estético, que ayude a entender qué significan realmente las hermandades”, señala.
Uno de los temas principales será la presencia de los jóvenes en la vida cofrade. Para Herrera, las hermandades juegan hoy un papel clave como puerta de entrada a la fe cristiana. “Son espacios donde muchos jóvenes pueden acercarse a la Iglesia y al Evangelio. Es fundamental cuidar eso y darles protagonismo”, afirma. En este sentido, considera que las cofradías de Ronda atraviesan un momento esperanzador, marcado por la incorporación de nuevas generaciones a puestos de responsabilidad.
Sobre el contenido del pregón, evita desvelar detalles concretos, pero sí adelanta que la voz del niño tendrá un papel destacado como hilo conductor. También habrá espacio para la reflexión, especialmente en pasajes como el dedicado al Jueves Santo, que define como una invitación a tomar conciencia de lo que se vive durante esos días.
Herrera asegura que ha querido construir un pregón “muy suyo”, en el que cada hermandad esté presente desde su significado más profundo, sin centrarse únicamente en referencias directas. “Habrá que leer entre líneas, pero confío en que el mensaje llegue”, señala.
De cara al domingo, el pregonero no oculta la responsabilidad que siente ante la expectación generada. “Percibo que hay muchas ganas de escucharlo y eso ilusiona, pero también impone”, reconoce. Aun así, se muestra tranquilo y satisfecho con el resultado.
El objetivo para él es claro: “Me gustaría que la gente se vaya ilusionada y que el pregón les ayude a vivir la Semana Santa con sentido”, concluye. Este año, como novedad, el pregonero ha realizado ejemplares de su pregón, que podrán adquirirse a la salida del teatro mediante aportación voluntaria, destinándose lo recaudado íntegramente a la bolsa de caridad de la Agrupación de Hermandades y Cofradías.






