Confitería Pastelería Patricia cumple medio siglo de historia

La familia Durán continúa al frente de uno de los pocos establecimientos que se mantienen en la calle de La Bola cinco décadas después de su apertura en 1975
Siempre ha estado en esta esquina de Carrera Espinel, en el número 111.

Confitería Pastelería Patricia acaba de cumplir 50 años de trayectoria. Este medio siglo de historia le convierte en uno de los pocos establecimientos emblemáticos que se mantienen en la actualidad en la calle de La Bola. Está situada en el número 111, en la esquina de la intersección con la calle Madereros. Abrió sus puertas por primera vez un 22 de diciembre de 1975.

“Fueron mis padres, Pedro y Josefa, quienes abrieron la pastelería, aconsejados por otros familiares que eran pasteleros en Setenil de las Bodegas, donde nacimos. Éramos diez hermanos y pensaron que podría ser una buena salida laboral para todos nosotros”, recuerda Alonso Durán, su actual propietario. Lo de Patricia es por una nieta del matrimonio. “Cuando abrieron la pastelería ya tenían tres nietos y la mayor se llamaba Patricia. Era un nombre bonito y así se quedó”, explica Alonso.

Él no sabe si es el sexto o el décimo en nacer, pues es mellizo, pero asegura que es un orgullo para todos los miembros de la familia que aquel pequeño negocio siga en pie, gozando de muy buena salud y siendo un referente de la repostería rondeña. “Aquí hemos trabajado todos en diferentes momentos. Nos fue bien de primera hora y lo más importante para nosotros y lo que más nos enorgullece es que ha ido a más con el paso del tiempo”, asegura.

En la pastelería comenzaron elaborando y vendiendo dulces elaborados principalmente con hojaldre y bizcocho. Esos mismos pasteles siguen siendo los más demandados, aunque hoy podemos encontrar un amplio surtido en el que se han incluido Roscones de Reyes en Navidad con diferentes rellenos o sus famosas palmeras.

“Más que en producción hemos innovado en sabores. Por ejemplo, antes sólo teníamos la palmera natural, la de chocolate y la de yema. Ahora tenemos doce sabores disponibles, aunque podríamos hacer 20 o 30. Los hemos ido incorporando en función de la demanda”, explica Durán.

También fueron de los primeros en ofrecer una gran variedad de pasteles sin azúcar. “La diabetes de mi hija hizo que empezáramos a investigar, a probar y a conseguir unos resultados muy buenos porque no se nota la diferencia a pesar de que cuidamos absolutamente cada ingrediente y cada proceso de elaboración. Si algo tenemos claro, es que estamos trabajando con comida y esa es una gran responsabilidad, de manera que lo más importante, más importante incluso que el sabor, es que al consumidor no le pase nada”.

El empresario recuerda que en los inicios los pasteles costaban entre cinco y siete pesetas (entre 30 y 42 céntimos de euro), y se consideraban un lujo o un capricho para celebrar un momento especial. Eso ha cambiado y ahora se consideran un artículo de consumo diario y asequible para cualquier bolsillo. “En ese sentido también hemos mantenido la tradición, con precios unificados por vitrinas para que todo el mundo pueda permitírselo”, añade.

En cuanto a sus clientes, se muestra especialmente agradecido con los vecinos de la comarca de Ronda. “Tenemos mucha suerte porque aquí vienen a comprar de toda la ciudad y los de los pueblos siguen confiando en nosotros. Ellos han sido y son muy importantes. También se acercan muchos turistas”.

La estética y el mobiliario apenas ha cambiado, aunque el relevo generacional está cerca. “De momento continuamos cinco hermanos, mi hija y mi sobrino. Pero a mí me quedan cinco años. Yo confío en que la pastelería siga adelante porque estará en muy buenas manos. Antes de irme intentaré que sigamos en el mismo nivel de calidad, pero siempre creciendo y evolucionando a mejor”, desea Durán.

También puede interesarte

LO MÁS COMENTADO

Tu Tarifa Charry

Rellena el formulario y en breve te contactaremos