Devoción y fervor cofrade en el Barrio de San Francisco con Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Soledad, que iniciaron su estación penitencial a las siete de la tarde desde la Casa Hermandad del Santo Entierro en calle Empedrada.
Preciosa bajada en dirección al Ruedo Alameda con la iglesia del Espíritu Santo como espectacular telón de fondo. Espectacular salida, en la que como de costumbre se vivieron momentos de mucha emoción. Un total de 86 horquilleros portan el pesado trono del Cristo, de 3.800 kilos y ocho metros y medio de largo por tres de ancho.
Se hace el silencio, que se rompe por el quejío de una saeta desde el balcón de la Casa Hermandad. Acompaña al Cristo la Banda Arunda, que por méritos propios se ha hecho con un lugar de honor en nuestra Semana Santa.
Tras el Santo Entierro asoma Nuestra Señora de la Soledad. Mirada al cielo, cabeza inclinada y pesadumbre por la muerte de su hijo. La consuelan San Juan Evangelista y María Magdalena, con el acompañamiento musical de la Banda de Música Ciudad de Utrera.
Como suele ser habitual, numerosos representantes de la corporación municipal, el clero y los cuerpos de seguridad participaron en el cortejo de la procesión oficial de la ciudad, que alcanzó la Carrera Oficial a la hora prevista para emprender de nuevo la bajada hacia San Francisco, su barrio.





