Cientos de vecinos de Grazalema llegaron anoche a Ronda, tras desalojar su municipio por el grave riesgo de deslizamiento del terreno, debido a las fuertes lluvias que ha soportado esta vecina localidad en los últimos días. En la tarde de ayer, tras darse a conocer el aviso oficial, unas 1.600 personas tuvieron que dejar sus casas, muchos de ellos poniendo rumbo a nuestra ciudad.

En Ronda les esperaban 240 camas instaladas en el polideportivo El Fuerte y en el Centro de Mayores, que no tuvieron que ser utilizadas gracias a la solidaridad de los rondeños. Y es que, finalmente, los grazalemeños han podido pasar esta primera noche en hoteles, apartamentos turísticos o casas particulares que se han ofrecido desinteresadamente.

Tanto el polideportivo como el Centro de Mayores se han convertido en las últimas horas en un punto de encuentro para estos vecinos, en los que se les ofrece, entre otros, comida caliente.
“Creo que Ronda brilla por su solidaridad. Esto nos puede pasar a cualquiera y es de buen recibo que la gente se vuelque, porque lo merecen”, destacaba en la jornada de ayer el chef dos Estrellas Michelin, Benito Gómez, que fue de los primeros en ofrecer su ayuda.
Entre los testimonios de los grazalemeños, José Ramírez, uno de los vecinos más longevos de la localidad, con 94 años, aseguraba que nunca había visto algo así, pese a estar acostumbrados al agua.

“Son imágenes dolorosas. Dejamos atrás nuestras casas, dejamos atrás pertenencias, dejamos atrás muchas cosas que son nuestra vida. Gracias a Dios no hay pérdidas de vidas, al final lo material se va, pero no deja de ser doloroso”, relataba Raúl Troya, un joven vecino del municipio. “Los escalones de las casas rotos para que salga el agua, boquetes en las fachadas…. Mientras más agua echabas fuera, más entraba… Todo lo que hemos hecho ha sido para nada”.
El alcalde de Grazalema, Carlos García, fue de los últimos en llegar a nuestra ciudad, asegurando que el municipio había sido desalojado en su totalidad en dos horas y media, con una “colaboración mayúscula”. “La gente de Grazalema ha dado un ejemplo de templanza, de madurez, de saber hacer y de entender que la decisión tomada era la adecuada”, apuntaba.







