La plaza de Los Descalzos volvió a ser testigo de la cantera con la que cuenta el mundo cofrade en Ronda. Más de un centenar de niños y jóvenes participaron el sábado por la tarde en la XXVII edición de las Cruces de Mayo.
La concentración de tronos y pasos comenzó en torno a las cinco de la tarde, en una jornada marcada por el buen tiempo, que posibilitó que los asistentes disfrutaran del evento. Los niños pusieron de manifiesto una vez más toda su imaginación y creatividad en la elaboración de tronos y pasos.
Los más pequeños tuvieron que pedir ayuda a sus familiares, mientras que los mayores cuentan ya con una avalada experiencia que les hace ser cada vez más exigentes, llegando incluso a ensayar para portar sus creaciones.
Tampoco faltaron los bailes típicos, con la actuación de los alumnos de los Coros y Danzas de la Asociación Cultural Abul-Beka.
La Hermandad de Las Angustias, organizadora del evento, premió todos los trabajos con un trofeo conmemorativo. Asimismo, también hubo galardones para las mejores Cruces de Mayo, que determinó un jurado popular.
El Hermano Mayor, Andrés Terroba, expresó su agradecimiento a todos los participantes por hacer posible que esta tradición se mantenga. “La idea de las Cruces es que los niños empiecen a interesarse por las hermandades y asegurar el relevo generacional en el mundo cofrade”, apuntó.






