La Ibense de Ronda, décadas de tradición y apuesta constante por la innovación

Los hermanos Raúl Rico y Ruth Rico continúan al frente de un negocio familiar con una larga trayectoria en nuestra ciudad, que sorprende cada temporada con nuevos sabores y propuestas como el helado inspirado en el Tajo de Ronda

Hoy acudimos a La Ibense de Ronda, heladería con una larga trayectoria en la ciudad que, año tras año, continúa buscando nuevas formas de sorprender a sus clientes sin perder de vista la calidad y el carácter artesanal de sus productos.

La última de sus propuestas tiene como protagonista al monumento más emblemático de Ronda. Se trata de ‘Tajo’, un pequeño helado inspirado en el Puente Nuevo que pretende convertirse en un recuerdo diferente para quienes visitan la ciudad: un pedacito de Ronda que, en esta ocasión, también se puede comer.

La idea llevaba más de un año y medio dando vueltas en la cabeza de sus creadores, los hermanos y propietarios de la heladería, Raúl Rico y Ruth Rico. No fue fácil conseguir que la forma del helado representara fielmente al monumento rondeño. Tras varios intentos, y con la colaboración de la artista local Andrea Rosado, que realizó un boceto en plastilina, finalmente consiguieron dar forma a este particular homenaje al Tajo.

“Queríamos hacer un homenaje a nuestra ciudad, al monumento más visible y a la cara más conocida que tiene Ronda”, explican. La intención es que tanto los rondeños como quienes llegan desde otros lugares puedan llevarse “un recuerdo dulce y helado” de la ciudad.

El Tajo se presenta actualmente en tres variedades. Una de ellas combina pistacho en el interior con chocolate blanco en el exterior; otra apuesta por la nata cubierta de chocolate negro, mientras que la tercera recuerda al clásico almendrado, con vainilla, chocolate con leche y almendras. La respuesta del público ha sido muy positiva. La propuesta ha despertado especialmente la curiosidad de los visitantes y también ha tenido una gran repercusión en redes sociales.

Pero Tajo es solo una muestra más de la constante evolución de una empresa que ha hecho de la innovación una de sus señas de identidad. En sus diferentes establecimientos se pueden encontrar diversos sabores, con una oferta que cambia y se amplía a lo largo del año. Desde propuestas más tradicionales hasta otras mucho más atrevidas, como el Franouille, el helado de Marrakech, el yogur con tocino de cielo o el de milhojas.

También hay lugar para las tendencias y para las nuevas necesidades de los consumidores. La Ibense de Ronda cuenta con opciones sin azúcar, sin lactosa, veganas y una amplia variedad de productos adaptados a diferentes intolerancias. Entre los sabores sin azúcar se encuentran, por ejemplo, el turrón, stracciatella, pistacho, mandarina o sandía, que nada tienen que envidiar en sabor a la variedad con azúcar.

Una de las propuestas que más está llamando la atención es el brioche relleno de helado, una combinación que juega con el contraste entre el exterior caliente y el interior frío. Otra de las novedades es el vasito de galleta con café expreso y helado, una propuesta en la que, literalmente, hasta el recipiente termina formando parte de la experiencia.

Muchas de estas ideas surgen de la observación de las nuevas tendencias y de los viajes a ferias especializadas, especialmente en Italia, donde Raul Rico se inspira para buscar nuevas propuestas e incorporarlas a su oferta. Después llega el proceso de prueba y error hasta conseguir el resultado final.

La historia de La Ibense de Ronda comenzó en 1978, cuando Rafa, tío de los actuales responsables, puso en marcha la primera heladería. En 1981 fueron sus padres quienes continuaron con el negocio.

Tras un paréntesis a partir de 2004, la familia retomó la actividad en 2012 con la ilusión de recuperar aquella tradición. Desde entonces, el proyecto ha ido creciendo y evolucionando hasta contar actualmente con tres establecimientos en la ciudad.

Ahora son los hermanos Rico quienes están al frente del negocio. Tras la jubilación de su madre el pasado mes de enero, ambos han asumido nuevas responsabilidades y trabajan juntos para mantener la esencia de una empresa que forma parte de la vida de Ronda desde hace décadas.

El futuro, aseguran, pasa por seguir trabajando, innovando y manteniendo la calidad del producto. Una filosofía que resume el camino de una heladería que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin olvidar sus raíces.

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