Federico Schatz, más de 40 años de historia detrás del vino de Ronda

Considerado en sus inicios por muchos con "El alemán loco", fue una de las personas que apostó por recuperar el cultivo de la vid en la ciudad y vivió de primera mano el nacimiento de una denominación de origen que hoy cumple 25 años

Cuando Federico Schatz llegó a Ronda desde Alemania, hace más de 40 años, el panorama del vino en la ciudad era muy distinto al actual. Apenas había bodegas y el cultivo de la vid había quedado atrás después de años de abandono. Él decidió apostar por esta tierra y comenzó un camino que, con el paso del tiempo, ha ayudado a cambiar por completo la visión del sector vitivinícola rondeño.

Hoy, Ronda cuenta con 29 bodegas y unas 300 hectáreas de viñedo en las subzonas de la ciudad. Una evolución que Federico Schatz ha vivido desde el principio y de la que también ha formado parte. Este año, además, se cumplen 25 años de la Denominación de Origen Sierras de Málaga, una fecha que sirve para recordar el camino recorrido y la importancia que tuvo la recuperación de la actividad vitivinícola en Ronda.

Schatz recuerda que sus comienzos fueron en 1982, cuando prácticamente estaba solo en esta apuesta por volver a hacer vino en la ciudad. Con el paso de los años se sumaron otros proyectos y comenzó un largo trabajo para conseguir que Ronda recuperara la posibilidad de plantar viñas y construir bodegas de forma legal.

Uno de los momentos más importantes llegó en 2001, con la creación de la Denominación de Origen Sierras de Málaga. Para Federico, aquello supuso un antes y un después. La nueva situación permitió que se pudieran plantar viñas y abrir nuevas bodegas, además de facilitar el acceso a ayudas y subvenciones.

A partir de ese momento, el crecimiento fue rápido. Según explica Schatz, se pusieron en marcha seis nuevos proyectos y el número de bodegas comenzó a crecer hasta llegar a las 29 que existen actualmente en Ronda. Un desarrollo que, en su opinión, demuestra que el sector se ha consolidado y que tiene futuro.

Durante la entrevista, Federico también recuerda los años de trabajo y las muchas gestiones que fueron necesarias para conseguir este cambio. Fueron años de reuniones, viajes y conversaciones con distintas administraciones, desde los ayuntamientos y la Junta de Andalucía hasta el Ministerio y las instituciones europeas.

Pero para Schatz, la clave ha estado en crear una imagen propia. Cuando comenzó su proyecto, explica, hablar de vino en España llevaba a pensar en zonas como Rioja o Ribera del Duero, mientras que Ronda no tenía todavía una marca reconocida como tierra de vinos.

Ahora la situación es muy diferente. Las bodegas rondeñas venden sus vinos en la propia ciudad, pero también han conseguido llegar a otros puntos de Andalucía, a distintas ciudades españolas y a mercados internacionales. Para Federico, esa suma de esfuerzos es la que ha permitido crear poco a poco la marca del vino de Ronda.

Otro de los aspectos que destaca es el cambio generacional. Algunas bodegas que comenzaron sus primeros propietarios están ahora en manos de sus hijos, algo que considera una señal de que el sector tiene futuro. Para Schatz, que una familia continúe con el proyecto de una bodega es una de las mejores formas de construir una historia y conseguir que el sector siga creciendo con el paso de los años.

La zona cuenta con una gran cantidad de variedades de uva y con bodegas que elaboran vinos muy diferentes entre sí. A esto se suma el crecimiento de la producción ecológica y, sobre todo, del enoturismo.

Federico Schatz considera que el enoturismo se ha convertido en una parte importante de la actividad de muchas bodegas. Las visitas permiten conocer el vino directamente en el lugar donde se produce, pero también ayudan a dar a conocer la marca y generan nuevas ventas. La cercanía de Ronda con la Costa del Sol y su importancia como destino turístico han favorecido también este crecimiento.

Federico ve en este modelo una oportunidad para seguir creciendo y unir el vino con otros productos y actividades del entorno, como el aceite, el queso o los productos del campo. En su opinión, Ronda y su Serranía tienen muchas posibilidades para ofrecer al visitante una experiencia ligada al mundo rural y a los productos de la tierra.

Más de cuatro décadas después de su llegada, Federico Schatz puede mirar atrás y comprobar cómo aquella apuesta que comenzó prácticamente en solitario ha dado paso a un sector formado por 29 bodegas en Ronda. La historia del vino de la ciudad no se entiende sin quienes apostaron por recuperar la vid y abrir de nuevo el camino, y entre ellos ocupa un lugar destacado este bodeguero alemán que llegó a Ronda en los años 80 para hacer realidad su propio proyecto.

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