El descorche ha comenzado en los Montes de Propios de Ronda. El delegado de Montes, Juan Carlos González, ha visitado las labores junto a técnicos y trabajadores para supervisar una campaña anual que este año se prevé muy buena.
Los Montes de Propios tienen 4.014 hectáreas divididas en 10 áreas que se descorchan cada 10 años. González destaca que este año se espera superar los 500.000 kilos de corcho de muy buena calidad y alcanzar los 800.000 euros de facturación.
“Quiero agradecer el servicio al ingeniero superior de montes del Ayuntamiento, al personal, al guarda Pepe Ríos y a las cuadrillas de corcheros. Es un trabajo manual de especialistas y no es fácil encontrar a personas con esta cualificación”, señala el delegado.
González explica que el monte no solo vive del corcho. En los Montes de Propios hay una ganadería municipal con 260 cabezas de ganado vacuno de raza pajuna, limousin y retinta. El año pasado se superaron las 350 cabezas y la venta de carne dejó una facturación de 120.000 euros. Para este sector, cuentan con la figura de dos “vaqueros”, que durante las 24 horas del día, por turnos, permanecen pendientes del ganado, de cuidarlo y comprobar que estén bien. Además de contar con un guarda y la vigilancia de los agentes de medio ambiente, que provienen de la Junta de Andalucía.
Con los ingresos del corcho, de la ganadería, de la reserva andaluza de caza y de la leña, el monte reúne más de 1 millón de euros al año. “De eso se hace una reserva de mejora que es de un mínimo por ley del 15% y con ello se destina a mejorar la zona”, añade.
El guarda de Montes del Ayuntamiento, Pepe Ríos, concreta que en la zona de El Berrueco, perteneciente a “La Majada”, hay una extensión de 4.000 hectáreas del grupo. Este año se esperan 10.000 quintales de corcho castellano, entre 400.000 y 500.000 kilos.
“Es un monte joven, con árboles de altura d e descorche mediana-baja y con una calidad de corcho media-alta. Gracias a las lluvias, este año el corcho despega con facilidad, tiene bastante elasticidad y bastante calibre. Ya está listo para la subasta anual”, explica. Ríos también destaca el valor ambiental: “El alcornocal frena en Europa la entrada del desierto. Forma parte del bosque Laurisilva que va desde Tarifa hasta Extremadura. Por ley, antes de sacar el corcho hay que desbrozar alrededor de los árboles, eso evita incendios”.
Sobre el empleo apunta que gran parte del invierno la población de los pueblos colindantes está desbrozando y es clave para fijar población en el medio rural. Cada vez hay menos corcheros porque el periodo de descorche son solo 2 meses. Por eso el Ayuntamiento hace un paquete que se le oferta a las empresas y consta de 2 meses de desbroce + 2 de descorche + 2 de mejora.
El ingeniero superior de Montes, José María Pino, responsable técnico del Departamento, explica el proceso de comercialización: “Una vez se saca el corcho sacaremos la licitación correspondiente para su venta. Todo se divide en 3 lotes y las empresas pueden participar”.

Pino estima que se obtendrán al menos 800.000 euros de esta producción. De los datos técnicos, habla de 1.500 quintales castellanos, casi 500.000 kilos, con una recaudación estimada de al menos 200.000 euros.
Sobre los usos dice: “El principal es el tapón de corcho natural 100%. También se usa en aglomerado y microaglomerados, en construcción sostenible junto a la madera, y en decorativo”.
Además, también hablamos con Antonio Benítez Martín, uno de los 6 corcheros que trabajan ahora, junto a 1 recogedor, arrieros y personal de peso, lleva 38 años en el oficio.
“El trabajo se sigue haciendo igual que hace 100 años. La temporada se está dando bien”, cuenta. El trabajador explicó cómo se realiza el oficio, desde el primer paso es un corte a mitad del tronco, que después se sigue con “hilos”, cortes en vertical, para sacar el corcho en plancha. No obstante, especificó que cada chaparro es diferente y los cortes se realizan en función a eso, ya que deben de tener especial cuidado de no dañar al ejemplar.
Asegura que realizar bien el oficio conlleva, mínimo, entre 3 y 4 años, y que descorchar una zona puede llevar entre 50 y 54 días.
Sobre el relevo generacional es claro: “el principal problema es que los padres queremos que los niños estudien, y antes no, antes tu salías de la escuela y lo primero que te encontrabas era esto, te venias a desbrozar, a hacer tala… y había una mano de obra que venía desde abajo, y ahora mismo no, los padres como buenos padres que somos, queremos que nuestros hijos estudien que no tengan que venir aquí y la verdad que la mano de obra está un poco más recortada”, “hay poca gente que se dedique a esto”, asegura.
Además, Antonio Benítez y Pepe Ríos, explicaron el instrumento de trabajo, que se basa en un hacha compuesta por un mango cuyo ángulo permite que no dañe al trabajador y aumente la intensidad del corte. La herramienta posee en cada extremo una función, la parte superior es un filo con forma de lanza de flecha, lo que permite facilitar su entrada en el cocho, y en el otro extremo se encuentra la paletilla, que es usada para separar el corcho del tronco. Además esta última, en ocasiones posee una punta de cobre que permite que no se dañe el corcho y que no se transmitan hongos de uno a otro.

El adjudicatario del contrato de la saca de corcho, Oscar Rodríguez Fernández, explica la importancia de los mulos: “Son muy necesarios para el transporte porque pueden acceder a zonas más complejas. Un mulo puede transportar entre 150 y 200 kilos. Con un vehículo no se podría acceder a zonas arboleas.
Con todo ello, el Guarda de Bosques Pepe Ríos, concluye que el monte rondeño es un ejemplo de gestión integral: “El turismo debe ser un complemento, pero es la primera economía que cae en crisis. Aquí producimos corcho, conservamos el monte, fijamos población y generamos más de 1 millón de euros al año que revierten en la mejora de los Montes de Propios”.






