Cortijo Los Aguilares ha acogido la presentación de un nuevo vino rosado que nace de la colaboración con el restaurante Bardal, un establecimiento referente de la alta gastronomía en Ronda. Se trata de una edición muy limitada, elaborada en exclusiva para este restaurante, con una clara apuesta por el producto local.
La responsable de la bodega, Bibi García, ha explicado que este proyecto surge de forma casi improvisada, aunque precisamente ahí reside parte de su encanto. La bodega llevaba años sin elaborar rosado debido a las dificultades derivadas de la sequía, que impedían asumir la producción tanto del vino joven como de este tipo de vino. Sin embargo, hace dos años retomaron su elaboración.

Fue durante ese proceso cuando el equipo de Bardal, y en concreto su sumiller, Marco Trujillo, mostró interés por el vino mientras aún se encontraba en elaboración. De ese encuentro surgió la idea de crear un rosado exclusivo para el restaurante, algo que finalmente se ha materializado en esta nueva propuesta.
El vino está elaborado al cien por cien con la variedad Garnacha procedente del viñedo de Pelele. Según detalló García, se trata de un rosado fresco y muy aromático, pensado para ser fácil de beber pero con personalidad propia. La producción es muy reducida, lo que refuerza su carácter especial.
Otro de los elementos distintivos del proyecto es su imagen. La etiqueta está inspirada en una obra del pintor David Seaton, cuya paleta de colores encaja con los tonos del vino. La bodega contaba con esta obra tras una exposición celebrada el pasado verano y, tras pedir autorización al artista, decidieron incorporarla al diseño.
Para Cortijo Los Aguilares, esta colaboración supone un importante reconocimiento. Bibi García destaca el orgullo que representa formar parte de la carta de un restaurante como Bardal y subrayó el papel del establecimiento como embajador gastronómico de Ronda a nivel nacional e internacional.
Por su parte, el sumiller del restaurante, Marco Trujillo, valora muy positivamente la incorporación de este vino. Señala que en Bardal buscan ofrecer a sus clientes propuestas únicas y difíciles de encontrar fuera del restaurante, y este rosado encaja perfectamente en esa filosofía. Además, destaca el cariño con el que ha sido elaborado y su vínculo con el territorio.
Trujillo describe el vino como muy fragante, agradable y con una acidez que lo hace especialmente fácil de beber. También subraya que resulta aún más especial al tratarse de un rosado de una bodega que actualmente no comercializa este tipo de vino, lo que convierte a esta edición en una oportunidad única.





