Dominic Beltrán: “No quería quedarme con la espinita de no intentarlo”

Noodlehood es un proyecto de comida asiática a domicilio que, tras un potente lanzamiento en redes sociales y una firme apuesta por la calidad, ha ampliado equipo, repartos a pueblos de la zona y una carta ajustable a distintas necesidades alimentarias

Hablamos con Dominic Beltrán, impulsor de Noodlehood, un local especializado en noodles, pokes y otros platos de inspiración asiática que abrió sus puertas el pasado 29 de octubre.

La idea no es reciente. Según explica su propietario, llevaba más de quince años rondándole por la cabeza. Tras regresar a la ciudad y contar con un trabajo estable, decidió pedir una excedencia y apostar por su propio negocio. “No quería quedarme con la espinita de no intentarlo”, asegura.

Con apenas tres meses de trayectoria, Noodlehood sigue creciendo con la vista puesta en mejorar cada día.

El proyecto comenzó a tomar forma el pasado mes de julio y, tras varios meses de preparación y asesoramiento en el CADE, finalmente vio la luz en otoño. Noodlehood nació como un pequeño negocio pensado para que trabajaran cuatro personas, pero la respuesta superó todas las previsiones. El día de la inauguración, pese a la lluvia, el local tuvo que hacer frente a una avalancha de pedidos, con la web colapsada y el teléfono sin dejar de sonar. En pocas semanas, el equipo pasó de cuatro a diez trabajadores.

Beltrán tenía claro desde el principio que el crecimiento no podía perjudicar a la calidad. “Prefería cortar pedidos antes que dar un mal servicio”, explica. La base del proyecto es trabajar con producto fresco y de primera calidad y cuidar cada detalle del proceso, desde la atención telefónica hasta la entrega a domicilio.

El marketing en redes sociales ha sido otra de las claves del éxito. Con una estrategia diseñada junto al rondeño Pedro García, los vídeos promocionales alcanzaron decenas de miles de visualizaciones, lo que permitió dar a conocer la marca en Ronda y en localidades cercanas. Para un negocio centrado en el delivery y ubicado en una zona poco transitada, la visibilidad digital ha sido fundamental.

Además del servicio en la ciudad, Noodlehood ha puesto en marcha un sistema de reparto por días en pueblos como Setenil, Montejaque, Cuevas del Becerro, Arriate o Alcalá del Valle, acercando su carta a clientes que hasta ahora tenían que desplazarse a Ronda.

La oferta combina entrantes, noodles, pokes, arroz, gyozas, mochis o açaí, con una carta “cortita y al pie”, como la define su propietario, pero con amplias opciones de personalización. También incluye alternativas para personas celíacas, vegetarianas o veganas, adaptando salsas e ingredientes para que prácticamente todos los platos puedan ajustarse a distintas necesidades alimentarias.

De cara al futuro, el equipo ya trabaja en nuevas campañas —como la próxima de San Valentín y promociones dirigidas a estudiantes—, además de seguir introduciendo platos temporales cada quince días para mantener la carta en constante renovación.

Beltrán lanza un mensaje claro a quienes aún no lo han probado: “Que nos den la oportunidad. No tenemos pedido mínimo, lo que queremos es que nos prueben, repitan y nos recomienden”. Con apenas tres meses de trayectoria, Noodlehood sigue creciendo con la vista puesta en mejorar cada día y consolidarse como una alternativa diferente y saludable en la oferta gastronómica de la ciudad.

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